jueves, 2 de abril de 2020

YO SOY EL ABOGADO


El día 2 de abril se conmemora en nuestra patria el "Día del abogado”

Por este motivo, el abogado chinchano Dr. Lauro Muñoz Garay ha colocado en su muro del facebook el poema “Yo soy el Abogado” fue escrito por el jurista argentino Horacio Alberto Vero.

YO SOY EL ABOGADO

El que todas las mañanas va recorriendo juzgados
y que anda a los apurones por ese escrito con cargo.
El que soporta la espera, el que se banca los paros,
y debe poner la cara justificando el atraso.

El que abre el escritorio y sale a ganarse el mango,
porque se vienen las cuentas y todo sigue a despacho.
El que no tiene licencias, ni salarios, ni aguinaldo,
y debe pelearla duro, porque se cobra salteado.

Yo soy el abogado.
Muchas veces de pleitero, injustamente acusado.
Al que todos lo consultan cuando se ven apurados
en la calle, en el cine, y en la cola del mercado,
y al que nadie le pregunta: ¿Doctor, se le debe algo?

Yo soy el abogado.
El que tantas veces pone su paciencia de artesano
para llegar al final con deudor insolventado.
El de cédulas y oficios, a pulmón diligenciados.
El que debe tolerar el sistema colapsado,
las nuevas disposiciones de Rentas y de Catastro,
los timbrados del Registro y el humor del funcionario.

Yo soy el abogado.
El que hace de estratega, de confesor, y de malo,
de mediador y de amigo, de psicólogo y de hermano.
El que sale a cara o cruz, con niebla o lluvia viajando,
porque justo le fijaron una audiencia bien temprano.

El que se muerde los labios porque el testigo ha faltado.
El que sufre taquicardia mientras va leyendo el fallo.
Del mostrador, para acá. Del pasillo, quede claro.
El que recorre Juzgados, durante meses y años.

A mucha honra señor, yo soy el abogado.



jueves, 31 de octubre de 2019

Chincha querida, benemérita a la Patria.

Chincha cumple su 151° aniversario de creación política y los chinchanos de todas las latitudes hacemos un alto para recordar “la tierra que nos vio nacer

Aun cuando con mucho se hace énfasis con fines principalmente turísticos del folclore afro-chinchano, es necesario recordar que somos descendientes de una cultura preinca, habiendo sido Chincha un señorío que mantuvo su importancia con nuestros antepasados que supieron dominar el mar y a través del mismo, los negocios, creando una cultura: La cultura Chincha con su dios tutelar Chinchaycamac y Urpy Huachay (la que pare paloma) fue su santuario que hace referencia a una huaca femenina esposa de Pachacámac, fecha de la cual data la “Huaca de la Centinela”, palacio del Curaca de Chincha.

Sus características geopolíticas hicieron que a la llegada de los españoles compitiera con Lima para ser la capital del Perú, los que decidió finalmente a sablazos entre almagristas y pizarristas.

Sobre esta generosa tierra encontramos en el cancionero muchas letras que enfocan sus diferentes ángulos y también -por qué no- sus momentos históricos.

De mi parte, prefiero “Tierra Añorada” porque “en esta lejanía que añoro noche y día renace la esperanza de un pronto retornar” y porque en su floreciente campiña “ella duerme como niña despertándose en los brazos de su humilde labrador”.




Callao, 30 de octubre de 2019

domingo, 14 de octubre de 2018

Almuerzo del reencuentro pardino

Después de la jornada de la mañana donde participamos en el gran “Desfile de las Promociones” de nuestro querido Colegio Pardo, el destino siguiente era almorzar todos juntos con los familiares que nos acompañaban en esta emotiva jornada de reencuentro.

Para este efecto, Miguel Veliz, Presidente de nuestra promoción ya había hecho el contrato con el conocido restaurante campestre "Rosaura"

En este magnífico local ubicado en el distrito de Sunampe, compartimos el ambiente con otras 2 promociones lo que aumentaba la alegría colectiva.

También se había logrado la participación de un conocido conjunto musical chinchano que se encargó de amenizar la reunión con los acordes de música criolla.

Han sido momentos agradables de confraternidad pardina.

¡¡¡Viva el Colegio Pardo!!!






En el Centenario del Colegio Pardo de Chincha

Ser pardino es un sentimiento

Los 12 de octubre de cada año, los pardinos celebramos el aniversario de nuestro colegio siempre de una manera especial, con un sentimiento que nos lleva a participar gallardamente en el “Desfile de las Promociones”. Se trata de un compromiso con nosotros mismos y que involucra a nuestras familias, quienes nos acompañan en las actividades que venimos participando.

I así, vamos llegando de todos los lugares desde donde nos encontremos para cumplir con ese compromiso sagrado, no escrito, pero implícito en la mente y el corazón que representa la actitud del exalumno pardino.

Entonces vemos como desde bastante temprano, la avenida Luis Gálvez Chipoco, o avenida Pardo, que nos lleva desde la Plaza de Armas hasta el colegio, era todo un hormiguero, con un ir y venir de personas, todos sonrientes, saludándose al paso aun sin conocerse o tener algún grado de amistad, sino que es el saludo de un pardino a otro pardino en esta fecha memorable.

Ya al ingresar al colegio nos encontramos con el patio principal repleto de exalumnos, todos vestidos para la ocasión, con la mar de abrazos por doquier, reconociéndonos, porque en muchos casos sólo nos vemos una vez al año, en estas circunstancias, aunque algunos también lo hacen después de un tiempo mucho mayor, que por razones de fuerza mayor no han podido cumplir con este compromiso y su presencia en el colegio expresa que ahora sí estamos cumpliendo.

“El Desfile de las Promociones”

Luego vendría el caminar entre esa gran masa de participantes para incorporarnos a nuestras promociones. La mía es la del 1964. Una vez agrupados nos fuimos colocando en el orden que debíamos desfilar, estando más adelante la promoción más antigua, que me parece ha sido la del año 1950, según la banderola que llevaban, lo que significa  que han terminado la secundaria hace 68 años, y que si a ello le sumamos la edad promedio a la que termina un alumno, le sumamos 16, tendríamos que la edad de los integrantes de esta promoción estaría alrededor de los 84 años.

El desfile se realizó en la Plaza de Armas que desde tempano había sido cerrado tránsito vehicular y se habían instalado las tribunas, las cuales se encontraban totalmente abarrotadas de gente que aplaudía con mucho entusiasmo al paso de las promociones, que marchaban gallardamente a los sones de la Banda de Guerra integrada exclusivamente por exalumnos.

Los almuerzos del reencuentro

Terminado el desfile, las promociones se dirigían a los restaurantes campestres de la provincia, con los cuales se habían comprometido para ser el lugar del almuerzo del reencuentro.

























viernes, 13 de octubre de 2017

El Pardo en la pluma del “cumpa” Donayre

Nuestro querido paisano Lauro Muñoz, excelente abogado y mejor amigo, ha colocado en las redes sociales el artículo escrito por el gran periodista chinchano JORGE (El cumpa) DONAYRE BELAUNDE rindiendo merecido homenaje al Dr. Leopoldo Carrillo Acevedo, bajo la nota “UN ILUSTRE EDUCADOR CHINCHANO, LEOPOLDO CARRILLO ACEVEDO “.

El “cumpa” Donayre ha sido un periodista y escritor de nota, “hombre finamente sensitivo que capta impresiones y expone frecuentemente con emoción”, a decir de Fernando Romero; y es así como el buen Lauro, entendemos que con la acuciosidad del letrado que busca afanosamente la jurisprudencia para la mejor fundamentación de un escrito, ha encontrado esta nota publicada en 1966 en la Revista “IDEARIO CHINCHANO“ y que colocamos en el blog para rememorar su pluma a propósito del aniversario de nuestro querido Colegio Pardo.

UN ILUSTRE EDUCADOR CHINCHANO, 
LEOPOLDO CARRILLO ACEVEDO 

Por: Jorge Donayre Belaunde

Él amaba mucho a la tierra. El educó no menos de treinta promociones de jóvenes chinchanos. Él fue maestro en la dura, esforzada, tierna y vital hondura del vocablo. Y porque tendió el bien y la virtud generosamente en la apostólica misión de enseñar, vuelve al seno de su tierra recibido triunfalmente por su pueblo.

Leopoldo Carrillo Acevedo, ilustre maestro chinchano falleció en esta capital, hace veinte años. Y desde entonces, la Gran Unidad Escolar ‘’José Pardo y Barreda ‘’, los ex -alumnos de este plantel, los discípulos de Carrillo Acevedo, en suma todo el pueblo de Chincha, habían estado reclamando que los restos del inolvidable educador fueran traslados a esa tierra.

Sus hijos: Vicente y Augusto Carrillo Huici, ofrecieron que en el momento oportuno se haría el traslado. Y mañana serán conducidos a Chincha para recibir final sepultura en el Cementerio de esa ciudad y en el mausoleo que le ha mandado erigir la Promoción Pardina de 1936 que lleva el nombre de Don Leopoldo, los restos de este hombre ,preclaro ciudadano que está tan ligado al recuerdo, la emoción y la gratitud de las juventudes chinchanas.

Los hijos han cumplido el último deseo del maestro, expresado momento antes de expirar en Lima. La vuelta a la tierra. El retorno al surco germinal. Pero es este regreso acongojado y silencioso, una vuelta en triunfo al agradecido corazón de su pueblo. Porque Carrillo Acevedo, que fue cincuenta años maestro, arquetipo de su profesión, desde mañana reposara bajo el tibio cielo de primavera de nuestra tierra, cerca de aquel colegio y de aquellas aulas, donde por espacio de un cuarto de siglo, infaltable a su horario, impartió la buena simiente de la enseñanza.

Murió en Lima, pobre pero hidalgamente como correspondía a su estilística cervantina de la vida. El representaba al maestro provinciano, olvidado por las urgencias centralistas de una educación pública que aún no encuentra renglones, más allá de la cuestión puramente presupuestal, para enaltecer su hermosa condición humana. Su papel preponderante en la formación educativa y cultural del pueblo y su rol histórico de formador de una auténtica conciencia peruana.

Y como la mayoría de los maestros provincianos su única riqueza la constituían el amor de sus hijos, el respeto invariable de sus discípulos y los viejos textos de enseñanza, como aquellos sus tres libros de Malet con los que enseña la historia.

Volver el recuerdo de aquellos días en el Colegio Nacional Pardo de Chincha, trae al alma un recóndito agitarse de sentimientos. Nuestra madre lejana y fallecida hablándonos cerca al patio de la casa sobre las obligaciones escolares. Los árboles amigos, como aquellos morados jacarandás guardianes celosos de la puerta del Colegio, y los magnolios de enfrente, propicios para las ‘’vacas’’ en serie y sin remedio. Pero es volver al aula y la pizarra plomiza y el garabateado pupitre y a la mota traviesa y voladora. Al desteñido mapa y los cuadros de los Incas y el asesinato de Pizarro. El globo terráqueo y el amarrillo y filosófico esqueleto, pendiendo de una cuerda su final anatomía. Es volver a los antiguos maestros, ---- Ronceros y Tasayco, Burga y Arboleda, la Srta. Tello y el Inspector Moyano. Y allí en medio del aula, sobrio, con su aristocrático cuello duro de maestro antiguo. Don Leopardo recitando a Espronceda, leyendo en voz alta aquel pasaje de El Quijote, que más le gustaba, en que el señor de La Mancha se armó Caballero. Emocionalmente con el reto heroico de Leónidas frente al desastre de Las Termópilas. Declamando en un tiempo en que aún tenían vigencia en el cielo, las melancólicas golondrinas de Bécquer.

Chincha, benemérita provincia de la patria, recibirá mañana los restos de uno de sus más ilustres hijos. Será el homenaje del pueblo a los maestros. Y en esta hora de recuerdo, el mejor elogio que quisiera recibir de Don Leopoldo es que él, con su gran corazón, calificara regular estas cuartillas escritas por su alumno periodista.

J.D.B.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Recordando a los CRIOLLOS CHINCHANOS DE ANTAÑO. "JARANON CHINCHANO "

Recordando a los CRIOLLOS CHINCHANOS DE ANTAÑO.
"JARANON CHINCHANO "

Escribe: Dr. Lauro Muñoz Garay
Como buen trovero
a nuestra " TIERRA AÑORADA"
rendistes tributo,
Maestro LUIS GALVEZ RONCEROS.
Para luego TASAYCO SOTO
recordarle al Peru entero,
que entre sus blasones " CHINCHA ES CUNA DE CAMPEONES ".
Y el doctor ERASMO DIAZ YUIJAN, con mucha filosofía
nos hace una " SINCERA CONFESION", que realmente es
un mensaje al corazon.
No existiría bella canción,
si tan buena letra, mensaje y poesía, no contara con un buen acompañamiento.
Gratos recuerdos, cargados de emoción y sentimiento, 
arte y talento del gran PABLO CHUMBIAUCA, quien con Alejandro " EL CHOLO TORRES ", nos obsequiaban sus criollos acordes.
El gran " CHETO " y "Don ALBERTO MUSSO
Maestros de la guitarra,
que tanto se emocionaban
cuando tenian a su lado a don MOISES CORONADO.
En el cielo afina DON
CARLOS ITURRIZAGA su preciosa mandolina.
Realmente ¡ Jarana de los reyes !
la que hace NOLBERTO REYES,
que haciendo honor a su apellido, canta como tal ¡ sin igual !
Si de CHINCHA y de CRIOLLISMO se trata.
No tendriamos perdon
si no recordamos y aplaudimos
al maestro JAVIER " MOTA " MUNAYCO y a don PEDRO PABLO LEON " EL GRAN JAPON "
¡ QUE TAL JARANON!

viernes, 7 de julio de 2017

El día del maestro

Desde 1953, los peruanos celebramos el 6 de julio el “Día del Maestro”. La fecha corresponde a la la fundación de la primera Escuela Normal de Varones, un 6 de julio de 1822, aun cuando desde los tiempos del Tahuantinsuyo existen las palabras “yachay wasi” y “amauta”.

El yachaywasi (en quechua: yachay wasi, “Casa del Saber” era el lugar en donde los varones adolescentes de la nobleza incaica eran preparados con los conocimientos necesarios para la administración y el gobierno , enseñanza que estaba a cargo de los amautas, los maestros o sabios del imperio.

Diremos en adición, que revalorando este concepto, este nombre que tenían los maestros en la época del incanato, es utilizado actualmente por el estado peruano para otorgar la condecoración máxima (Grado de “AMAUTA”) a todo profesional que en su labor educativa ostente una trayectoria académica y profesional de excepcional relieve, cuya obra haya contribuido notoriamente y con impacto evidente a la consecución de los fines generales de la educación, y que sea considerada un aporte significativo a la educación, ciencia o cultura del país.

Trascendencia del maestro en la sociedad.

El tránsito de país subdesarrollado a desarrollado se basa objetivamente en indicadores, siendo uno de ellos la tasa de analfabetismo. La pregunta que cae de madura es ¿y quienes asumen esa histórica tarea? La respuesta resulta obvia: El Maestro.

Esa labor de alfabetización que inicialmente puede significar aprender las primeras letras va más allá, pues el proceso educativo nos lleva también a la adquisición de ideas y conceptos que servirán para tomar decisiones en nuestras vidas.

Los que vivimos en el mundo citadino no siempre logramos entender desde la ciudad lo duro que puede ser este proceso en el interior de nuestra patria, un país de diversidad cultural, lingüística y con brechas económicas, que genera inequidades también en el campo de la adquisición de conocimientos, debido entre otros factores a las condiciones de infraestructura inadecuadas de los colegios de ese “Perú profundo” que solo sirve a los políticos para sus discursos demagógicos, pero no pasa por una real valoración del personaje central de este proceso, es decir el maestro peruano.

El compromiso de los maestros con su misión a pesar de las dificultades

Visto en retrospectiva y con ojos de egresados de las escuelas, encontramos que aquello que grafica excelentemente en sus décimas el gran Nicomedes Santa Cruz, señalando el perfil del estudiante juguetón, que se desconcentraba en las clases y que obligaba a que el maestro utilizara como estrategia didáctica métodos que hoy serían considerados como bullyng, pero que correspondes a una época donde esto tenía el visto bueno de los padres.



Los tiempos han cambiado, vivimos la revolución científica y tecnológica, donde la megatendencia de la información ha cambiado conceptos clásicos, pasando de la biblioteca Gutenberg a la biblioteca virtual que debe obligar al estado a mejorar la infraestructura de los colegios y capacitar a los maestros para que puedan asumir estos nuevos retos del proceso educativo.
No hacerlo provoca un retraso en la escuela pública que hasta hace unos años era pionera en la educación, superando largamente a la escuela privada.

Homenaje a mis maestros

Finalmente, voy a permitirme en esta fecha rendir homenaje a los maestros que influyeron en el curso de mi vida para lograr ser el profesional que soy. Así desde la profesora Rosalía que me enseñó “el cartón” con el cual mi generación aprendía las primeras letras, luego a los profesores del Colegio N° 563 de la provincia de Chincha donde cursé los estudios de primaria y finalmente del glorioso Colegio Nacional José Pardo y Barreda del cual acompaño el post colocado anteriormente en mi blog.