jueves, 21 de julio de 2022

Recuerdos de la hacienda San Regis

 Recuerdos de la hacienda San Regis

Literatura Chinchana, con la publicación de este artículo, me ha traído a la memoria aquellos años en que, acompañando a mi padre, Don Telmo Castro, íbamos por varios distritos de nuestra Chincha querida, siendo uno de estos el distrito carmelitano, que incluía las haciendas San José y San Regis.

Nosotros íbamos 2 veces a la semana en un camioncito llevando vino, cerveza y gaseosas a las diferentes tiendas o tambos de estos lugares. Salíamos de Chincha a las 7 de la mañana y retornábamos generalmente alrededor de las 10 de noche. Almorzábamos en el camino, en la casa de algunas personas que vendían almuerzo (como recuerdo mi plato de seco con frejoles “bien taipá”, o los escabeches de pescado bonito, por ejemplo); qué delicia, que con solo recordarlos al escribir estas notas, empiezo a salivar como se describe en el famoso “reflejo de Pavlov”.

La tienda de Roberto Sulay

De la hacienda San Regis, recuerdo la tienda de don Roberto Sulay, un asiático que se asentó en este lugar y como muchos de ellos, optaron por poner sus tiendas de abarrotes.

La tienda, era además lugar obligado de los jóvenes varones de esta zona, quienes se reunían para conversar, bromear, es decir para hacer vida social entre pares, porque a diferencia de la ciudad, no había otro lugar donde ir en las haciendas, entonces qué mejor lugar de reunión, que las tiendas de estos lugares.

Así, la tienda “del chino” era pues lugar obligado, además, la familia sabía dónde estaban, de manera que no había lugar para desconfianza.

Cómo a nuestro parecer cualquier tiempo pasado fue mejor

Eran mejores tiempos, porque en esas reuniones, los jóvenes a lo más paladeaban una botella de vino o alguna otra bebida, sin caer en excesos que los embriagara, pero nunca algún tipo de droga. Al cerrar la tienda, se dirigían en grupos hacia sus hogares.

Así eran las noches, en la recordada hacienda San Regis.

Callao, 21 de julio de 2022